“Conoces a una chica tímida y sencilla. Si le dices que es
hermosa, ella pensará que eres simpático, pero no te creerá. Sabe que esa
belleza es obra de tu contemplación. Y a veces basta con eso. Pero existe una
manera mejor de hacerlo. Le demuestras que es hermosa. Conviertes tus ojos en
espejos, tus manos en plegarias cuando la acaricias. Es difícil, muy difícil,
pero cuando ella se convence de que dices la verdad… De pronto la historia que
ella se cuenta a sí misma cambia. Se transforma. Ya no la ven hermosa. Es
hermosa, y la ven.” (El nombre del viento)
23 de enero de 2014
20 de enero de 2014
... Tuya ...
Mientras te quiera serás mi ilusión…
Terminaré los días inventando una forma nueva de quererte.
Para después esperar a que te cueles en mis sueños.
Y mientras disfruto de esa subconsciente realidad,
llegarás a mi mente en el primer pestañeo de la mañana.
Buscarte será mi necesidad para empezar el día.
Y cuando te encuentre dejaré que se me acelere el corazón.
Miraré cada poro de tu piel mientras que, despistada, te
pierdes en el horizonte.
Iré recorriendo los surcos de tus labios hasta ir a parar a
tu nariz.
Y sin miedos ni contemplaciones…,
pararé minuciosamente en cada ápice de color de tu iris.
Entonces ahí recordaré que no eres mía.
Sólo me quedará buscar un horizonte diferente al tuyo y
comenzar un nuevo camino.
Sin ti.
Sin un nosotras.
Simplemente me iré.
Y ni siquiera me tendré.
Porque yo
Soy tuya.
16 de enero de 2014
... Tu condena ...
A veces
sientes que tu felicidad está a tan sólo un paso. La miras a los ojos y te
sientes plena. Empiezas a creer en la perfección, porque está claro que no hay
nada más perfecto que ver tu vida pasar en sus pupilas.
Y de
repente, te devuelve la mirada y te sientes desnuda, vulnerable, fría, insegura
y aterrada. El suelo se desvanece a tus pies y ni siquiera puedes pensar en
cómo sobreponerte a tal catástrofe.
Entonces acude
lentamente a abrazarte… empiezas a acurrucarte para absorber todo su calor, y
llega su mirada… Ese pozo sin fondo en el que desaparecen todas las dudas o
miedos. Y con un beso pone la guinda a esta bienaventurada y agradecida condena…
13 de diciembre de 2013
.. Atrapada ..
Es lógico
pensar que ese momento no es para ti. Que no estás hecha para eso. Nunca te lo
has planteado siquiera, ni tienes intenciones de hacerlo, cuando de repente
alguien quiere imponerte la oportunidad.
No sabes
cómo reaccionar. Cuál debe de ser tu método de actuación porque es en su
totalidad lo más nuevo y desconocido a lo que te has enfrentado nunca.
Pero quizás
un día la curiosidad y el impulso te empujen como a otras muchas. Y, de
repente, te descubres donde nunca antes habrías pensado hallarte.
En mis
labios.
Una vez
ahí, querida amiga, utilizaré todas mis armas. Para ello he aprendido de las
flores. Segregaré mis mejores besos y quedarás atrapada en ellos.
Y entonces,
no tendrás escapatoria. Te besaré cada día, te cubriré el espacio para que
camines sobre él de mi mano, y haré un pacto con el Sol para que siempre brille
de frente a ti. Porque con tu cara iluminada se puede vislumbrar el mar, el
horizonte en el que me quiero perder. Veo en tu mirada cómo va a pasar la vida
el resto de la nuestra. Y tus labios dejan al descubierto un rojo imposible de
torear. Porque tus formas no las esquivaría por nada del mundo.
Entenderías
lo mujer que puedes llegar a ser cuando al resbalarte entre mis manos sólo
sientas libertad.
Y es en ese
momento en el que te darás cuenta de que ni siquiera tú quieres escapar de mí y
nuestra oportunidad de ser libres en nuestra ineludible dependencia.
11 de diciembre de 2013
.. Despacito pero sin pausa ..
Hay momentos en la vida en los
que la mayoría de tus reflexiones se basan en lo que quieres conseguir. Notas
las cosas que te faltan o las que necesitas en el presente para que no te
falten otras en el futuro. Y piensas en cómo hacer las cosas, cómo tratar a las
personas que te rodean y en cómo hacerte a ti mismo. Hablo de buscar trabajo,
qué estudiar, en quién confiar o aprender a contar con la familia.
Estas
reflexiones son en su mayoría automáticas. Otras, sin embargo son productos de
un “pararse a pensar”.
Pero a
veces, sin comerlo ni beberlo nos enfrentamos a ese momento en el que de
repente te asalta una nueva necesidad que nunca antes te habías planteado. Van
dándose una serie de sucesos, y te ves envuelto en un laberinto de confusión,
nuevas emociones, actos involuntarios y demás procesos de descontrol de tu
persona.
Empiezas a
ampliar horizontes, pero siempre con la vista fija en un mismo frente. Y todo
tu afán es llegar hasta allí. Ves a lo lejos ese manto de tranquilidad, una
calma que sólo te traerá felicidad.
En ese
momento, lo sabes todo y no sabes nada. Sólo tienes la certeza de que es allí
dónde tú quieres estar, aunque no tengas ni la más remota idea del camino que
tendrás que atravesar para llegar.
Mantienes
tu vida pendiendo de un hilo, a menudo tendremos ganas de correr para llegar
cuanto antes. Sin darnos cuenta de que las cosas más hermosas de la vida llegan
despacio.
Sólo hay
que tener paciencia y cuando menos lo esperes te verás descubierto en ese
momento que tanto anhelabas.
Recuerda…
Las oportunidades están dónde tú estés.
22 de mayo de 2012
.. Asuntos pendientes ..
A menudo la vida nos pone obstáculos que nos parecen imposibles de saltar... Algunas veces optamos por saltarlos y otras simplemente los esquivamos. La diferencia entre una acción y otra es insalvable claro está. Superar no es lo mismo que ignorar. Cuando superamos algo significa que no ha quedado preso en ningún rincón del tiempo. Sin embargo, cuando esquivamos algo lo dejamos inevitablemente preso del consciente y del subconsciente de nuestra mente. De este modo dejamos que nos envuelva una y otra vez en dudas, inquietudes, desafíos, de los que probablemente no seamos capaces de escabullirnos fácilmente.
Supongo que cuando superas algo ya no reparas en ello, si surge un recuerdo de aquello serás capaz de evadirlo impasible y con soltura sin acatar ningún tipo de sentimiento o desorden en tu interior. O si te lo encuentras de frente no sientes nada, ni alegría ni tristeza, sino más bien una neutralidad sana que te puede llevar a dominar la situación sin provocar ningún desastre a tu alrededor.
Pero cuando te encuentras con algo que dejaste encallado en tu pasado creo que nada de eso es posible. Dejamos que surja un caos espléndido a nuestro alrededor que te afecta directamente a ti y seguramente a los demás.
Aclararte exactamente acerca de lo que has superado o dejado en el pasado no debe de ser fácil. No, teniendo en cuenta que la mayoría somos seres que nos dejamos llevar por nuestros sentimientos y eso de reflexionar no va mucho con nosotros. Además de que influyen titanes del sentir como la voluntad, la fuerza, el sentido común o la intuición, que no siempre sabemos poner de nuestra parte y es lo que en la mayoría de los casos nos reduce al desastre. De todos modos, el que reflexiona como mucho "gana" tiempo para seguir dándole vueltas a una ruleta de la suerte cuyas únicas posibilidades son 'me afecta' o 'no me afecta'. Y jugar al 50% no suele ser agradable.
Al final todo da igual, cada cual sabemos lo que nos encoge el alma y lo que nos pasa por encima del hombro como si de una suave brisa se tratara...
Es difícil tomar decisiones acerca de lo que dejas anclado en tu vida y lo que pretendes superar. Lo primero es facilísimo, en lo segundo por desgracia influyen muchas cosas que a veces no tenemos a nuestro alcance (hablo de cosas como tomar distancias, viajar, entretenerte, etc).
Yo creo en eso de que el pasado siempre vuelve, y que es lo suficientemente sabio como para obligarte a quedarte en paz con él y contigo mismo. Siempre hemos oído y visto en las películas que los fantasmas son espíritus que se quedan atrapados en la Tierra porque tienen asuntos pendientes... A veces me siento como un fantasma... y si tuviera que creer en ello no me gustaría quedarme atrapada en ningún sitio por tener miedo en vida de enfrentarme a las cosas que no quiero o no he podido superar.
Seré rara, y la gente me dirá que soy masoca, pero es parte de mí el no dejar jamás las cosas mal con alguien, tarde más o menos en resolverlo, y eso es algo que cargo sobre mi espalda y que indudablemente cargarán los involucrados.
... Nunca sabemos cuando es la última vez que veremos a esa persona ...
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