16 de enero de 2014

... Tu condena ...

            A veces sientes que tu felicidad está a tan sólo un paso. La miras a los ojos y te sientes plena. Empiezas a creer en la perfección, porque está claro que no hay nada más perfecto que ver tu vida pasar en sus pupilas.
            Y de repente, te devuelve la mirada y te sientes desnuda, vulnerable, fría, insegura y aterrada. El suelo se desvanece a tus pies y ni siquiera puedes pensar en cómo sobreponerte a tal catástrofe.

            Entonces acude lentamente a abrazarte… empiezas a acurrucarte para absorber todo su calor, y llega su mirada… Ese pozo sin fondo en el que desaparecen todas las dudas o miedos. Y con un beso pone la guinda a esta bienaventurada y agradecida condena…