Nos pasamos la vida superando etapas. Ser chiquititos y
querer pasar al patio de los mayores. Después, pensamos en cómo va a ser la vida
de instituto y empezamos a elegir si seremos de ciencias, de letras o unos
bohemios artistas. Superamos con muchos sudores un bachillerato y selectividad
cada vez más trillados, para acceder a lo que creemos que será el trampolín al
resto de nuestra vida. Los estudios superiores. Quien más y quien menos se
forma, normalmente en lo que le gusta. Y todo para salir a un mundo laboral
incierto y muy desconocido. Y digo desconocido porque hay profesiones que ni
imaginamos que existen. Eso sí… del paro somos conscientes todos. De que hay
pocas oportunidades laborales. Y todo está muy difícil, bla bla bla. Cierto o
no todo eso… digo yo una cosa… ¿Y qué? ¿Acaso no hay cada día alguien que nos
cuenta que ha encontrado trabajo? ¿Os habéis planteado que valemos para un
montón de cosas y quizás encajamos en alguno de esos trabajos que no sabemos
que existen? Pero claro… Hay que buscar, hay que estrujarse la mollera pensando
CÓMO salir de todo esto. Y se puede… Creedme cuando os digo que se puede.
Algunos más jodidos que otros (lo contemplo), pero nunca es tarde para
emprender un caminito donde las oportunidades sean las protagonistas.
Los sueños
se cumplen señores… Todo depende de ti y de cómo manejes tus circunstancias. “En
busca de la felicidad” no es sólo una película, no… Es una realidad que puedes
fabricar tú mismo.
Algunos conocemos la
automotivación, y otros necesitamos un empujoncito.
Sea como
sea, os animo a que miréis la vida con una sonrisa, a que tengáis sueños, a que
imaginéis despiertos cómo os gustaría veros ahora o en el futuro. Y si el
sentimiento es de calidad, os aseguro que vuestro futuro está hecho a la medida
que deseéis.
Ánimo,
suerte y persevera.
Pd.:
Hacedme caso y no os fijéis en el número de personas que están en paro.
Agarraos fuerte al caso diario de la persona que celebra su salida del mismo o
al del que emprende un negocio. Mañana lo puedes celebrar tú.